Cienciología ¿secta peligrosa o religión?

cienciologíaA casi todo el mundo  le suena la cienciología, sobre todo porque famosos como Tom Cruise o John Travolta militan en sus filas. Aún así pocos conocen realmente qué es en realidad la cienciología. Tiene muchos admiradores y seguidores pero también muchos detractores. Ni siquiera los diferentes países están de acuerdo. Así en Francia es considerada una secta, en Noruega, una organización sin ánimo de lucro y en otros países como España o Estados Unidos, una religión.

Realmente la cienciología es un sistema de creencias y enseñanzas creado en 1952 por el norteamericano Ron Lafayette Hubbard. Se considera a sí misma una filosofía aplicada a la vida. En su obra más conocida Dianética: La ciencia moderna de la salud mental, Hubbard dice que «nos podemos liberar de nuestras psicosis si nos enfrentamos a los incidentes traumáticos o enagramas (traumas) que bloquean nuestra mente«. Es decir que los traumas de la vida se quedan almacenados en la mente de las personas, nublando su capacidad de raciocinio y distanciándolos de la realidad. El objetivo de la dianética es eliminar esos recuerdos dolorosos hasta que la mente quede «despejada». Para ello, los adeptos deben someterse a un proceso bautizado como auditoría. Ayudándose de un aparato semejante a un polígrafo, un auditor les hace preguntas para identificar las fuentes de estrés y poder superarlas.

Según la página web de la Iglesia de la cienciología, esta es una religión nueva que ha condensado las leyes para vivir de forma moral y pacífica. Y que ha conseguido desarrollar una tecnología que puede aplicarse para ayudar a la gente a conseguir una existencia más feliz y más espiritual.

Creencias cienciológicas

Lo primero a tener en cuenta es que todo lo que se conoce sobre sus creencias y normas de comportamiento permanecen ocultas. Lo único que se conoce es a través de personas que fueron miembros de este culto y han dejado de serlo. La Iglesia de la cienciología les llama apóstatas pues han renunciado a la verdadera fe. Además, los acusa de tergiversar lo aprendido en el seno de la Iglesia y actuar así por venganza.cienciologia

La mayoría de los creyentes desconocen el cuerpo dogmático de la Iglesia, sólo lo conocen a fondo los más altos cargos. Sus secretos esotéricos apenas han salido a la luz pública, ya que durante décadas la Iglesia de la Cienciología ha utilizado diversas medidas para mantenerlas en secreto. Como demandar y amenazar a cualquiera que se atreviese a publicar alguno de sus escritos. Una frase de Hubbard describe el objetivo de la cienciología: «Una civilización sin locura, sin criminales ni guerra, donde los hombres capaces puedan prosperar y los seres honestos puedan tener derechos. Donde el hombre sea libre para ascender hasta alturas mayores».

El origen del mal

Según Hubbard, la miseria humana puede ser rastreada hasta hace unos 75 millones de años, cuando el malvado soberano de la Federación Galáctica, Xenu, transportó a billones de almas a un planeta llamado Teegeeack (ahora conocido como Tierra). Xenu dejó caer estas almas, conocidas como «thetans» en los volcanes de Hawai. Después les implantó falsas imágenes hipnóticas de Dios, el demonio, ángeles, etc.

La cienciología dice que estas almas aún siguen existiendo hasta la fecha por medio de la reencarnación, y son conocidas como «thetans corpóreos», las cuales se anclan al cuerpo humano, infectando a la persona con pensamientos perversos. Y sólo a través de largas y costosas horas de un proceso conocido como «auditoria”, se puede convencer a los  «thetans» para soltar los cuerpos. Pero el proceso puede ser interminable porque la cienciología cree en la reencarnación. Su credo dicta que todos somos espíritus thetans atrapados en un cuerpo y para avanzar por el puente hacia la libertad total hay que revisitar los recuerdos no solo de esta vida sino también de las pasadas.

Las auditorías son una especie de interrogatorio en el que los adeptos deben contar todos sus pensamientos y actos perversos. Solo así se purificarán. Para ello el auditor usa un «E-Metro» o electrómetro. Una especie de detector de mentiras que emite una leve corriente eléctrica a través del cuerpo, mientras el «auditado» tiene un par de cilindros metálicos en ambas manos. El E-Metro puede detectar a los «thetans corpóreos» y otras molestias emocionales (los enagramas). Aunque hayan ocurrido en un pasado cercano o, incluso, hace millones de años en vidas anteriores.

El principal argumento contra la cienciología

Si la cienciología es una creencia espiritual que sirve al hombre para vivir mejor ¿dónde está el problema? Religiones las ha habido siempre y con parecidos principios.

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El conflicto  llega cuando el adepto para poder acceder a los conocimientos y curaciones de la cienciología debe pagar. Para muchos de los nuevos reclutas, el primer paso hacia un avance espiritual consiste en tomar un curso llamado «Estudio de la tecnología» y emprender una «purificación«, un método de desintoxicación usando vitaminas y saunas. Pero nada de esto es gratuito. Acceder al curso completo que concluye el «camino de purificación» puede costar más de 80 mil dólares. Hasta las auditorías deben abonarse y no son baratas.

David S. Touretzky, un profesor de la Universidad Carneggie Mellon que ha investigado a fondo la iglesia, asegura que ascender a los niveles más altos puede costar hasta un millón de dólares. La Cienciología negó su afirmación y asegura que se pueden seguir sus cursos desde sólo 50 dólares. De los miembros mejor posicionados sí se espera que hagan donaciones generosas.

Según un extenso reportaje en el Hollywood Reporter, la organización es propietaria de numerosos edificios históricos en Hollywood. De entre sus inmuebles en Los Ángeles destaca el Celebrity Centre International y el enorme cuartel general de la organización. En Madrid cuentan con un espectacular templo frente al Congreso de los Diputados. Pero esta manifestación de riqueza ya aparece en otras religiones como la católica. La única diferencia es que la cienciología dice abiertamente que hay que pagar para acceder a sus creencias.

¿El problema es el dinero?

Pues parece que sí, al menos es uno de los argumentos contra la Iglesia de los ex adeptos y los críticos. Según ellos, la religión en manos de la cienciología se convierte en una mercancía que se puede adquirir con dinero. No tiene valor espiritual. Cuanto más dinero tienes, más alto puedes ascender en la Iglesia de la cienciología. O lo que es lo mismo, si eres pobre no tienes derecho a conocer la “religión verdadera”. La Iglesia se defiende argumentando que si no tienes dinero puedes acceder a sus cursos pagando con tu trabajo. Recibes la formación gratis a cambio de formar parte de la organización. Pero si dejas de trabajar para ellos, debes pagar los cursos recibidos y eres expulsado.

Muchos expertos como Steve Hassan opinan que la cienciología sólo fue creada para ganar dinero. Eso queda demostrado cada vez que un adepto debe pagar por ser cienciólogo. La Iglesia se defiende arguyendo que conocer la verdadera religión debe ser costoso no sólo espiritualmente. Aunque la idea de la religión gratuita está muy extendida no es correcta.

Es más, niega las alegaciones de coacción y fraude. Asegura que las donaciones son voluntarias y se usan para financiar sus sedes. O para los programas de rehabilitación de drogadictos y prisioneros. Varios jueces han puesto su credibilidad en entredicho. Un tribunal francés acusó a la Iglesia de la Cienciología francesa de «fraude organizado«. Dictaminaron que embaucaban a sus miembros para que adquirieran servicios como los tests de personalidad o las curas de vitaminas.

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