¿Alucinaciones hipnopómpicas o experiencias sobrenaturales?

hipnagogicasUna vez, hace tiempo, me desperté sobresaltada porque vi a los pies de la cama a mi novio de la universidad. No me hablaba, sólo me miraba y quería tocarme los pies. Yo no podía hablar ni moverme. No lo veía claramente sino como en medio de una neblina. Pero era él y estaba en mi habitación. La visión sólo duró un minuto o dos pero fueron eternos. Estaba aterrada y a la vez intrigada por saber qué estaba pasando. Mi novio murió unos años antes y no sabía si aquello era una aparición del Más Allá o un espejismo. Menudo susto me llevé. Cerré los ojos un momento y al abrirlos, ya no estaba. Necesité unos minutos para acabar de procesar lo que había ocurrido y poderme levantar.

Había oído historias de personas que oían o veían cosas al despertarse o justo antes de dormirse,  pero no sabía qué podía ser. Leí en Internet que podía ser una visita de mi novio desde el Mas Allá porque tenía algo que decirme. También que podía ser una visita de otra dimensión. Estaba hecha un lío así que decidí consultar a un especialista. Me preguntó sobre mi salud en general, mi rutina diaria, mis hábitos de sueño y lo que había pasado. Y concluyó que había sufrido una alucinación hipnopómpica. Lo que tampoco me aclaró demasiado hasta que me lo explicó.

Las alucinaciones hipnopómpicas son visiones o distorsiones sonoras, táctiles e incluso gustativas que afectan a la percepción de la realidad y que se producen justo antes de despertarse. Si se producen antes de dormirse se llaman alucinaciones hipnagógicas. Ambas son falsas percepciones sensoriales que se producen en la franja de tiempo comprendida entre la vigilia y el sueño.

Características de las alucinaciones hipnopómpicas

Este fenómeno puede producirse a cualquier edad aunque los niños y adolescentes son los más propensos. Son mucho más frecuentes en niños entre 6 y 15 años, aunque algunas personas las arrastran hasta la edad adulta. Van acompañadas de una relajación progresiva y de una liberación de las tensiones musculares del cuerpo. También de una pérdida de la consciencia del entorno exterior, conforme el estado de vigilia se va disolviendo en el sueño. A veces las visiones o lo que se oye pueden ser seres extraños como duendes o espíritus. Incluso visiones más terroríficas como extraterrestres peligrosos, animales a los que se les tiene fobia o muertos vivientes.

Mientras se producen las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas la persona que las sufre cree que está despierta por lo que piensa que lo que ve, oye o siente es la realidad. 

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Sin embargo no es capaz de realizar ningún movimiento corporal, lo que suele provocar miedo e impotencia. Esto ocurre porque nuestra consciencia está disminuida, situada en lo que se conoce como umbral de la conciencia. Pero nuestros sentidos, aunque amortiguados, pueden seguir funcionando.

Debido a todo esto, las personas se convierten en un mero observador de la acción. Es como si se estuviera en el cine. No  se está implicado en lo que ocurre. La respuesta emocional a las imágenes varía; hay personas que experimentan un placer o fascinación mientras que para otros es una experiencia terrorífica. La mayoría los considera experiencias traumáticas porque lo que ven y oyen les asusta pero también porque creen que son reales.

Tienen la sensación de estar completamente despiertos pero no pueden moverse porque, al estar realmente dormidos, el cerebro ha enviado a la médula la señal para desconectar el movimiento de las extremidades. Las alucinaciones hipnopómpicas pueden durar desde unos segundos hasta quince minutos, dependiendo lo que tarde la persona en despertarse o dormirse del todo.

Qué se siente durante las alucinaciones  hipnopómpicas

Lo que se ve, oye o siente durante ese periodo entre la vigilia y el sueño es muy variado. Pueden empezar como simples puntos luminosos o formas de colores vivos que se transforman en figuras o imágenes complejas. Estas imágenes pueden ser personas, animales, paisajes o figuras que no parecen humanos sino más bien de otras dimensiones. También pueden aparecer formas complejas desde un principio como me pasó a mí. Las imágenes suelen ser estáticas pero también pueden aparecer en movimiento. Las auditivas van desde ruidos tenues a explosiones, siendo dos de las alucinaciones más comunes el oír pronunciar el propio nombre o escuchar como suena el timbre de la puerta.

La mayoría de veces las alucinaciones sonoras y visuales tienen su origen en la vigilia más inmediata. Por ejemplo, si antes de acostarte has visto una película que te ha impactado puede que sufras una de estas alucinaciones.

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Pero hay veces son experiencias sin relación con nada conocido, lo que aumenta la sensación de vivir una experiencia extrasensorial. Así, para muchos expertos muchas experiencias sobrenaturales son en realidad alucinaciones hipnagógicas. Sobre todo las apariciones de fantasmas o abducciones extraterrestres. Las personas que han pasado por un encuentro con alienígenas, han visto espíritus o  han hecho un viaje astral explican que no pueden moverse, pero sí oír y ver lo que ocurre. Sienten que alguien o algo les impiden hablar y moverse pero pueden verlo todo e incluso sentir su tacto. Estas sensaciones son las mismas que se tienen en las alucinaciones hipnagógicas, por lo que podrían ser sólo eso.

Por qué se producen

Normalmente las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas no suponen ningún problema salvo el susto que te puedes llevar a sufrirlas. Sin embargo si son muy frecuentes puede que estén asociadas a un trastorno del sueño por lo que deberías consultar a un experto.

Hay muchas causas posibles para este tipo de alucinaciones. La falta de sueño o un horario de sueño irregular aumentan las posibilidades de padecerlas. También el abuso de drogas o alcohol conlleva la aparición de este fenómeno pues la percepción de la realidad se ve alterada por el consumo de sustancias estupefacientes. Otra de las causas de las alucinaciones hipnagógicas es la ansiedad, una alteración de los nervios que pueden acarrear la alteración del sueño.

Las alucinaciones hipnagógicas están relacionadas trastornos del sueño como la parálisis del sueño, llamada también síndrome de la bruja vieja. Durante el episodio de parálisis, la persona está totalmente despierta, con plena capacidad de raciocinio, también escucha y tiene sensaciones táctiles, pero es incapaz de moverse o hablar lo que provoca una gran ansiedad. También son comunes en personas que padecen narcolepsia.

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