Maldiciones. Rituales para alejarlas y para lanzarlas

MaldicionesUna maldición a la expresión de un deseo maligno dirigido contra una o varias personas que, gracias al poder mágico del lenguaje, se cumple. Las maldiciones aparecen en las creencias de muchos pueblos así como en sus mitos y leyendas. Por ejemplo, en el folclore hispánico se cree que las sirenas tienen su origen en una muchacha hermosa a la que le gustaba mucho bañarse. Un día su madre la maldijo diciendo que, ya que le gustaba tanto el agua, ojalá nunca saliera de ella y así fue. Gran parte de la fuerza de una maldición reside en el valor que le des. Es decir, si crees que una maldición puede afectarte, cuando algo malo te suceda creerás que es una maldición. En cambio, si no crees que te pueda afectar cuando te pase algo malo no pensarás en ello.

Las maldiciones pueden afectar a una sola persona, a una familia entera y hasta a todo un linaje. Hay casos en que una familia es víctima de una maldición, cuyas consecuencias alcanzan a todos los descendientes de la persona maldita. La Biblia nos dice que los hombres y las mujeres pueden recibir las maldiciones y conservarlas durante siete generaciones; con lo que se puede estar maldecido por parte de los antepasados sin ser realmente consciente.

Una maldición puede venir si se visita una zona poseída por algún espíritu. También puedes atraerla si estás rodeado de influencias negativas, o bombardeado constantemente por una persona negativa en tu entorno. Y, por supuesto, otra persona puede lanzar una maldición, usando la energía o los espíritus. Las maldiciones y espíritus malignos son asuntos deben tomarse en serio. Esto no quiere decir que debemos vivir en el miedo y la ansiedad. Cada maldición puede romperse si se opone con una fuerza correcta y con la potencia adecuada.

Cómo saber si te han echado una maldición

Una maldición es también una carga espiritual, una presencia que persigue la persona a todos lados. Es un gran peso que se lleva dentro todo el tiempo y que produce efectos muy negativos y destructivos en quien la lleva y en los que le rodean. Para que la maldición sea efectiva, debe haber un canal de transmisión espiritual. La tarea de activar una maldición está en poder de los espíritus. Cualquier persona sea buena o mala, puede maldecir a otro. Se puede usar el poder de los demonios y también el poder de Dios para maldecir. Es difícil reconocer los síntomas que muestran que estás maldito. Ello se debe a que, los síntomas dependen de la persona que recibe la maldición y de las características de esta. Normalmente si estás maldito las cosas se te torcerán irremisiblemente. Todo lo que emprendas fallará, los amigos te abandonarán y perderás casa y fortuna.

También puedes sufrir síntomas físicos como fiebre súbita que aparece y desaparece de pronto. También dolores de cabeza, resfriados muy fuertes o dolores de estómago. Estos son los más comunes pero, dependiendo del tipo de maldición puede afectarte de una manera u otra. Por ejemplo, puedes sentirte impulsado a hacer cosas que tú no harías jamás. Cosas que estás haciendo como si te obligaran porque van en contra de tus principios y ni te planteas hacerlas.

maldiciones

Pese a que las maldiciones son muy poderosas cualquiera puede superarlas. Si crees que estás maldito debes mantenerte fuerte y hacer todo lo que puedas para librarte de la maldición.

Tipos de maldiciones

Las maldiciones que te leerás a continuación son las más comunes pero también las más peligrosas. Es bastante difícil deshacerse de ellas pero no imposible. Son cinco y reciben el nombre de »Los Cinco Secretos», debido a que pocos estudiantes de Artes Oscuras han conseguido dominarlas y repelerlas.

Requiescam In Pacem. Es muy peligrosa, suele usarse para extorsionar y chantajear a alguien pues la única manera de deshacerse de ella es que el que la ha lanzado la retire voluntariamente. Puede arruinarte y destruir tu vida en menos de una semana.

Maldición Imperius. Con ella, el que la lanza puede manejar a la víctima como quiera. Suele utilizarse para espiar en lugares vigilados, o para realizar tareas que no querríamos hacer por nosotros mismos.

Maldición Limbus. Esta maldición detiene al hechizado en el tiempo, tanto física como mentalmente. Tiene un alcance de 100 metros, por lo que se suele lanzar desde lejos.

Maldición Cruciatus. Causa un dolor insufrible a la víctima. Se usa como tortura física y es parte de la magia negra.

Maldición Avada Kedavra. Puede causar la muerte instantánea del hechizado. Hay pocas personas que sean capaces de ejecutar este hechizo.

Ritual para deshacerte de una maldición

Si crees que eres víctima de una maldición puedes hacer este ritual para librarte de ella.
Necesitarás una vela blanca, un alfiler, un tarro alto como la vela y agua.

Coge el alfiler y escribe en la vela tu nombre completo y fecha de nacimiento empezando por la base de la vela. Métela en el tarro y  llénalo de agua hasta la mitad de la vela. Enciéndela y deja que se consuma. Mientras recita una oración a la deidad en la que creas pidiendo que elimine la maldición que te aflige. Cuando el agua apague la vela, la maldición estará rota.

Ritual con ruda alejar para las maldiciones

Vas a necesitar 3 alfileres, 3 trocitos de raíz de ruda macho, sal gruesa, la cáscara de medio limón, una botella de cristal y un tapón de corcho.

Maldiciones

Mete en la botella todos los ingredientes, tápala con el tapón y déjala en la ventana de tu habitación sin moverla y las maldiciones jamás te llegarán.

Ritual para lanzar o evitar una maldición

Este ritual puede usarse tanto para lanzar una maldición como para evitarla. Esto se debe a que lo que harás es una mezcla para conseguir un polvo que refuerce tu intención. Sea evitar una maldición o lanzarla. Lo importante será la oración que recites si es para evitarla o lanzarla.

Necesitas cuatro cucharadas soperas de hojas de lila secas. Si es posible, coge las hojas de lila tras la floración, con la luna creciente. Deja que se sequen sobre un papel secante en un lugar oscuro. También vas a necesitar un diente de ajo, una cucharada sopera de pimienta molida, un poco de azufre y limaduras de hierro imantadas. Para obtener las limaduras de hierro imantadas lima un trozo de hierro y recoge el polvo obtenido. Ponlo en un tubo de cristal y pégale un imán. Después de dos horas las limaduras estarán imantadas. Por último, consigue cuatro cucharadas soperas de hojas de menta mezcladas con una cucharada sopera de tintura de aloe.

Mezcla todos los ingredientes y tritúralos en un mortero o si no tienes paciencia, con la batidora. Ya tienes tu polvo para maldiciones. Guárdalo en un recipiente cerrado lejos de la luz. Si quieres estar libre de maldiciones sopla un poco de polvo alrededor de tu casa recitando la siguiente oración: “Espíritu del reflejo, combate mi mal, arrastra contigo el odio y la maldad».

Si quieres lanzar una maldición, sopla el polvo sobre un foto o un objeto de la persona que quieras maldecir. Acompáñalo con una frase corta y contundente sobre lo que le deseas a ese enemigo.

No olvides que si usas la magia, cualquier mal que le desees a otra persona te volverá por triplicado, así que piensa bien si de verdad quieres lanzar una maldición.

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